Salón de Clases sin Paredes

octubre 17, 2016

Marshall McLuhan [tr. León De la Rosa]
Explorations, #7, May, 1957. [Para viernes 21.10]

Hoy es natural hablar
de “apoyos audiovisuales” para la enseñanza,
ya que aún pensamos en el libro como la norma,
de todos los demás medios como incidentales.
Pensamos también de los nuevos medios
-el periódico, la radio, películas, TV-
como MEDIOS MASIVOS
y pensamos en el libro
como una forma individualista.

Individualista porque
aísla al lector en silencio y
ayudo a la creación del “YO” occidental.
Sin embargo fue el primer producto de
la producción masiva.

Con ella todos podían tener
los mismos libros.
Durante el medioevo
era imposible que
diferentes estudiantes, diferentes instituciones,
tuvieran acceso a copias del mismo libro.
Manuscritos, comentarios, eran dictados.
Los estudiantes memorizaban.

La instrucción era casi completamente oral,
en grupos.
El estudio solitario era reservado para
el estudioso avanzado.
Los primeros libros fueron
“apoyos visuales” para la instrucción oral.

Antes de la imprenta,
los jóvenes aprendían al
escuchar, al ver, al hacer.
Así es que, hasta recientemente, nuestros propios
niños rurales aprendieron el
lenguaje y las habilidades de sus mayores.
El aprendizaje sucedía
afuera del aula.
Solamente aquellos que buscaban una carrera profesional
iban a la escuela para empezar.

Hoy, en nuestras ciudades
la mayor parte del aprendizaje ocurre afuera del aula.
La mera cantidad de información distribuida por
la prensa-revistas-cine-TV-radio
supera por mucho
la cantidad de información distribuida en
forma de instrucción escolar y de textos.
Este reto ha destruido
el monopolio del libro como un apoyo de enseñanza
y ha quebrado las mismas paredes del aula,
repentinamente,
estamos confundidos, desconcertados.

En esta situación social violentamente perturbadora
muchos profesores entienden naturalmente
las ofertas de estos nuevos medios
como entretenimiento,
en vez de educación.
Pero esta perspectiva no acarrea
ninguna convicción hacia el estudiante.
Encuentra un clásico
que no fuera primero considerado
como entretenimiento trivial.
Casi todo el trabajo vernacular
era considerado así hasta el siglo XIX.

Muchas películas son obviamente tratadas
con cierto grado de perspicacia y madurez
por lo menos un nivel equivalente al que se le dedica
a los libros de texto de hoy.
El Enrique V y el Ricardo III de Olivier
reúnen una riqueza de
habilidades académicas y artísticas
que revelan a Shakespeare de una manera muy profunda,
que sin embargo es sencilla
para que los jóvenes la disfruten.

La película es a la representación dramática
lo que el libro era al manuscrito.
Hace que lo que en primera instancia
estaba restringido a algunos,
por solamente algún tiempo en algunos lugares;
esté ahora disponible para muchos, en muchos momentos y lugares.
La película, como el libro,
es un dispositivo idem.
La TV se muestra a 50,000,000 simultáneamente.
Algunos piensan que el valor
de la experiencia de un libro
se disipa cuando se comparte
con muchas mentes.
Esta noción está siempre implícita
en las frases “medios masivos,” “entretenimiento en masa”–
frases inútiles que ocultan el hecho QUE
el Inglés mismo
es un medio masivo.
Hoy empezamos a darnos cuenta
que los nuevos medios no son solamente
trucos mecánicos
para crear mundos de ilusión,
sino nuevos lenguajes
con nuevos y únicos poderes de expresión.
Históricamente, los recursos del Inglés
han sido conformados y expresados en
formas constantemente nuevas y cambiantes.
La imprenta cambió,
no solamente la cantidad de escritura,
sino también el carácter del lenguaje
y las relaciones entre el autor y el público.
El radio, el cine, la TV llevaron
al Inglés escrito hacia
los cambios espontáneos y la libertad
del modismo hablado.
Nos ayudaron en la recuperación
de estar intensamente alertas al
lenguaje facial y gesticulación corporal.
Si estos “medios masivos”
sirvieran solamente
para debilitar y corromper
los niveles previamente alcanzados de
cultura pictórica y verbal,
no será porque
hay algo inherentemente malo en ellos.
Será porque hemos fallado
en dominarlos como nuevos lenguajes a tiempo
para asimilarlos como parte
de nuestra herencia cultural.
Estos nuevos desarrollos,
al ser estudiados y analizados,
apuntan a una básica estrategia cultural
para el salón de clases.
Cuando el libro impreso apareció pro primera vez,
amenazó
los procesos orales de la enseñanza, y
creó
el salón de clases como lo conocemos ahora.
En vez de crear
sus propios textos, su propio diccionario, su propia gramática,
el estudiante empezaba con estas herramientas desde el principio.
Podia estudiar, no solamente una,
sino muchos lenguajes.
Hoy estos nuevos medios
amenazan, en vez de solamente reforzar,
los procesos del salón de clases tradicional.
La costumbre es responder a esta amenaza
a partir de denunciar el carácter y efecto desafortunado
de las películas y la TV,
justo como los comics
fueron temidos y desdeñados y rechazados
en el salon de clases.
Sus características buenas y malas
tanto en forma como contenido,
si fueran comparadas cuidadosamente con
otros tipos de arte y narrativa,
pudieron haberse convertido en una herramienta
importante para la facilitadora.

Los lugares en los que el interés del estudiante ya está
enfocado intensamente
son los puntos naturales
en los que se pueden elucidar
otros problemas e intereses.
La tarea educativa
no es solamente
proveer
las herramientas básicas
para percibir,
sino desarrollar
el juicio y la perspicacia
acerca/y con la experiencia socialmente ordinaria.
Muy pocos estudiantes adquieren habilidades
para analizar periódicos.
Menos aún tienen alguna habilidad para discutir
con inteligencia una película.
Para ser articulado y perspicaz
acerca de información y eventos ordinarios
es la señal de una persona educada.
Es engañoso suponer
                 que hay diferencia entre
                 educación y entretenimiento.
La distinción solamente permite que la gente
                 no se haga responsable
                 de estudiarlo.
Es como distinguir entre
                 poesía didáctica y lírica
                 bajo el lema de que una
                enseña y la otra complace.
Sin embargo siempre ha sido verdad
               que lo que sea que complazca
               enseña con mas eficacia.

Traducido de:
http://tcpd.org/Thornburg/Handouts/McLuhan.pdf

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